viernes, 25 de noviembre de 2016

Cucurto: nueva narrativa argentina

Cucurto: nueva narrativa argentina

Paula Gaitán - Daniela Ortiz

Anàlisis de literatura de màrgenes: W.Cucurto; D.Rosetti



Diapositivas, anàlisis de literatura de màrgenes: El realismo atolondrado de W.Cucurto y Dalia Rosetti. 

Toda manifestaciòn artìstica emerge de una propia concepciòn de arte. Se pueden identificar, a lo largo de la historia, dos polares concepciones de arte; ademàs de otras que, cual tonos de gris, combinan de diversa manera ambos extremos.
Por un lado, a la derecha quizà, se encuentra el arte por el arte, la reflexiòn del arte sobre sì mismo; lo primordial es el cuidado estètico, la bùsqueda de la màs fiel belleza en la expresiòn. Podrían acercarse a este polo los poemas de Rubén Darìo, o las brillantes imágenes en las descripciones de Silvina Ocampo, por nombrar un par de ejemplos.
En el otro extremo, nos encontramos al arte pensado como lenguaje facilitador de la màs sincera expresiòn, la subjetividad manifiesta. Es un medio de comunicaciòn, testimonio de lo individual y social. Se subordina todo, inclusive la estètica, a ese fin comunicativo. De esta posiciòn se ocupa la literatura de Washington Cucurto (Santiago Vega) y Dalia Rosetti (Fernanda Laguna).
Sublime es el arte que sintetiza ambas visiones, como lo hacia Garcìa Lorca en un casi perfecto gris, o como Borges, Luisa Valenzuela, entre muchos otros plateados.

** En las diapositivas se explicita que Fernanda Laguna naciò en 1972, pero se confirmò recientemente que naciò el 21 de Septiembre de 1970 en Moròn. Tal vez fue Dalia aquella que nació dos años despuès...



Trabajo pràctico de anàlisis por: Spadano Agustina, Rios Evelyn y Buiatti Julieta.

Washington Cucurto y Jorge Asís






Realizado por: Gonzalez, Nadia; Dominguez, Natalia y Worobee, Florencia.

Tercera Parte Lengua y su enseñanza II



 Santiago Vega, conocido en el mundo literario como Washington Cucurto, comenzó a escribir a los veintisiete años inspirado en las obras de: Ricardo Zelarayán autor de La piel del caballo, novela en la que los personajes usan un modo de hablar corriente y familiar; Dalia Rosetti caracterizada por escribir sin ningún plan o proyecto de escritura y Juan Icardona por su mirada y forma de describir la ciudad y el conurbano.
En el 2002 junto con otros artistas fundó la editorial "Eloísa Cartonera", un proyecto artístico, social y comunitario sin fines de lucro, donde cartoneros se mezclan con artistas y escritores. 


 A Washington Cucurto se lo caracteriza por ser el creador del “realismo atolondrado”, esto lo define como una mezcla de cosas malas y cosas buenas, una mezcla de habla oral y popular, una ‘cruza’ de lenguajes”. 

 Esto se ve reflejado en sus personajes porque describen a, y hablan por esa ola de migrantes venidos de provincias como Chaco, Jujuy o Salta, junto a los paraguayos, bolivianos, dominicanos y peruanos llegados por tierra, atraídos por la imponente urbe porteña y su dudosa oferta de progreso y modernidad. A su vez en sus obras aparece como regla la desfachatez, la autoreferencia al expresar su gusto por la cumbia, su trabajo como repositor de supermercado, su lugar de nacimiento o su mujer paraguaya, entre otros detalles. Sumado que al estar narradas en primera persona y en la mayoría de las tapas de los libros aparece su foto, el lector tiende confundir a ese personaje cumbiantero desaforado de la noche de Once, Constitución y adyacencias, mujeriego y "peronista de raza", con la vida real del autor.
Con respecto a esto, Santiago Vega afirma que le gusta mezclar la realidad y lo imaginario, las referencias políticas que se hacen en sus relatos, son parodias del discurso de los medios, no su verdadera postura. Y el hecho de nombrar a sus amigos, bares, hoteles o bailantas no lo hace por Marketing, sino porque se divierte mezclando estos dos mundos, aunque sea bastante criticado.
También cree que lo importante de un escritor es comunicar, no si escribe bien o mal. Por esto, siente cómodo con el personaje que construyó, por que hace y dice todo lo que él y muchos no harían. 




En obras como El Hijo o Regreso del bailantero, el monólogo es la estrategia narrativa; ambas historias se cuentan en primera persona con un narrador intradiegetico; en ambos textos se puede captar la nostalgia, preocupación y miedos que atormentan a Cucurto, tambien las referencias a lugares conocidos como el hospital Rivadavia permiten mayor acercamiento e identificacion del lector con el personaje.



 Producciones como las de Santiago Vega, son las de Fabiana Laguna, quien también forma parte de la editorial "Eloísa Cartonera".
En sus escritos aborda temas relacionados con su propia experiencia pero de una forma más exagerada, hace referencias a barrios del conurbano y las tramas de sus libros se asocian con el lesbianismo, el amor loco y la aventura.

Esconde su identidad en un personaje: Dalia Rosseti. Según afirma la autora mediante este personaje puede hacer pelota las historias personales y exprimirles el lado gracioso, peripecias de la vida que si las contara Fabiana, serian vulgares.




http://ferlaguna.blogspot.com.ar/




jueves, 24 de noviembre de 2016

voki

http://tinyurl.com/zmnax9l


Microrelato 3

 La lentitud de Pandora

Sintió escalofríos ante la presencia del ultimo  monstruo, era viscoso, carecía de alma y apestaba a sangre y a pólvora.
Su cuerpo estaba formado por las vísceras de miles de hombres. Si salia asolaría países enteros, arrastrándolos en luchas fratricidas. Al verlo cerró la caja , pero él fue más rápido.

Autora: Encarna cuesta Garcia

http://www.cincuentapalabras.com/2016/11/la-lentitud-de-pandora.html

Micorelatos




Microrelato 1

Se refugió en un libro sin saber que dentro estaba la tormenta de la que iba huyendo.
Autor: Ariadna Magdaleno
Fuente: Twitter

Microrelato 2

Palabras Parcas

Abelardo, Arsaín, astuto abogado argentino, asesino agudo, apuesto, ágil aerobista acicalado. Atento. Amable. Amigo asiduo, afectuoso, acechante. Ambicioso. Amante ardiente, arrecho. Autoritario. Abrazos asfixiantes, ansiosos, asustados. Aluvión apagado, artefacto ablandado, apocado. Agravado. Altamente agresivo, al acecho. Abelardo Arsaín. Arma al alcance, arremete artero, ataca arrabiado, asesina. Atrapado. Absuelto: autodefensa. ¡Ay!
Autor: Luisa valenzuela
http://www.materialesdelengua.org/LITERATURA/TEXTOS_LITERARIOS/CUENTOS/microcuentos.htm

sábado, 19 de noviembre de 2016

Justificación de la antología de microcuentos (segunda parte)

http://tinyurl.com/hb992lm

Justificación de la antología de microcuentos

http://tinyurl.com/je9hce6



Frena porque vamos a morir. Aceleró para estallarle un beso. Benjamín Griss.

Mis vecinos no me hablan; si hubiese sabido cuán solitario y eterno ésto sería, hubiese pedido la cremación. Claudio Martínez.


http://tinyurl.com/zg3zgfh

(Voki de la nueva justificación)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Justificación de la antología de microcuentos

Los microcuentos, también llamados microrrelatos o minicuentos son textos que narran historias de forma condensada. Una de sus principales características es que estas historias dan un giro inesperado. En cuanto a su lectura es posible afirmar que constituye un ejercicio de interpretación de lo leído.
La estética de la recepción propone la comprensión de un texto a partir de las expectativas del sujeto que interpreta y del proceso de lectura, entendido como diálogo continuo con el receptor. Tanto Eco, con su concepto de lector modelo, como otros autores de esta estética suponen que, en el proceso de lectura, la interpretación de estos textos plagados de lugares de indeterminación, vacíos e incertidumbre propios de un diálogo se produce por la participación activa y protagónica del lector, por sus inferencias, hipótesis y por una experiencia que va generando expectativas que exigen completarse. El microcuento posee varias condiciones textuales que presuponen la participación de un lector competente que deberá ser capaz de desplegar estrategias cooperativas para comprender una situación narrativa incompleta, su final imprevisible y abrupto, sus personajes apenas presentados, su brevísima extensión y otras de las estrategias del emisor que pretenden desarrollar esta actividad cooperativa del receptor.
Un microcuento debe entenderse, entonces, como un diálogo de estrategias tanto del emisor como del receptor. El destino del lector es ir completando, casi lúdicamente, los espacios vacíos para llegar al cierre que se completa en la interpretación.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

microcuentos


Celebración De La Voz Humana/1 - Eduardo Galeano

Los indios shuar, los llamados jíbaros, cortan la cabeza del vencido. La cortan y la reducen, hasta que cabe en un puño, para que el vencido no resucite. Pero el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca. Por eso le cosen los labios con una fibra que jamás se pudre.


Cuento policial - Marco Denevi

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

"Vagaba el príncipe por las ciénagas en busca del beso que le devolviera su estado de sapo." —


"Era una bruja confunadida, se creía Cenicienta hasta que dejó de barrer y comenzó a volar." -@NildaBlanco_#microcuento

PARA VER VOKI:


http://www.voki.com/site/pickup?scid=13486296&chsm=97b8703bb778cecbe306c6f1ab594511

microcuentos


Celebración De La Voz Humana/1 - Eduardo Galeano

Los indios shuar, los llamados jíbaros, cortan la cabeza del vencido. La cortan y la reducen, hasta que cabe en un puño, para que el vencido no resucite. Pero el vencido no está del todo vencido hasta que le cierran la boca. Por eso le cosen los labios con una fibra que jamás se pudre.


Cuento policial - Marco Denevi

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería. Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla. Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

"Vagaba el príncipe por las ciénagas en busca del beso que le devolviera su estado de sapo." —


"Era una bruja confunadida, se creía Cenicienta hasta que dejó de barrer y comenzó a volar." -@NildaBlanco_#microcuento

PARA VER VOKI:

http://www.voki.com/site/pickup?scid=13523700&chsm=160c0d98b21d7a838fb82fc1dc93ddc7

martes, 8 de noviembre de 2016

Silvina Ocampo
La Soga
    A Antoñito López le gustaban los juegos peligrosos: subir por la escalera de mano del tanque de agua, tirarse por el tragaluz del techo de la casa, encender papeles en la chimenea. Esos juegos lo entretuvieron hasta que descubrió la soga, la soga vieja que servía otrora para atar los baúles, para subir los baldes del fondo del aljibe y, en definitiva, para cualquier cosa; sí, los juegos lo entretuvieron hasta que la soga cayó en sus manos. Todo un año, de su vida de siete años, Antoñito había esperado que le dieran la soga; ahora podía hacer con ella lo que quisiera. Primeramente hizo una hamaca, colgada de un árbol, después un arnés para caballo, después una liana para bajar de los árboles, después un salvavidas, después una horca para los reos, después un pasamanos, finalmente una serpiente. Tirándola con fuerza hacia adelante, la soga se retorcía y se volvía con la cabeza hacia atrás, con ímpetu, como dispuesta a morder. A veces subía detrás de Toñito las escaleras, trepaba a los árboles, se acurrucaba en los bancos. Toñito siempre tenía cuidado de evitar que la soga lo tocara; era parte del juego. Yo lo vi llamar a la soga, como quien llama a un perro, y la soga se le acercaba, a regañadientes, al principio, luego, poco a poco, obedientemente. Con tanta maestría Antoñito lanzaba la soga y le daba aquel movimiento de serpiente maligna y retorcida, que los dos hubieran podido trabajar en un circo. Nadie le decía: "Toñito, no juegues con la soga".
    La soga aparecía tranquila cuando dormía sobre la mesa o en el suelo. Nadie la hubiera creído capaz de ahorcar a nadie. Con el tiempo se volvió más flexible y oscura, casi verde y, por último, un poco viscosa y desagradable, en mi opinión. El gato no se le acercaba y a veces, por las mañanas, entre sus nudos, se demoraban sapos extasiados. Habitualmente, Toñito la acariciaba antes de echarla al aire; como los discóbolos o lanzadores de jabalinas, ya no necesitaba prestar atención a sus movimientos: sola, se hubiera dicho, la soga saltaba de sus manos para lanzarse hacia adelante, para retorcerse mejor.
    Si alguien le pedía: —Toñito, prestame la soga.
   El muchacho invariablemente contestaba: —No.
   A la soga ya le había salido una lengüita, en el sitio de la cabeza, que era algo aplastada, con barba; su cola, deshilachada, parecía de dragón.
   Toñito quiso ahorcar un gato con la soga. La soga se rehusó. Era buena.
  ¿Una soga, de qué se alimenta?. ¡Hay tantas en el mundo!. En los barcos, en las casas, en las tiendas, en los museos, en todas partes... Toñito decidió que era herbívora; le dio pasto y le dio agua.   
   La bautizó con el nombre de Prímula. Cuando lanzaba la soga, a cada movimiento, decía: "Prímula, vamos. Prímula". Y Prímula obedecía.
   Toñito tomó la costumbre de dormir con Prímula en la cama, con la precaución de colocarle la cabecita sobre la almohada y la cola bien abajo, entre las cobijas.
   Una tarde de diciembre, el sol, como una bola de fuego, brillaba en el horizonte, de modo que todo el mundo lo miraba comparándolo con la luna, hasta el mismo Toñito, cuando lanzaba la soga. Aquella vez la soga volvió hacia atrás con la energía de siempre y Toñito no retrocedió. La cabeza de Prímula le golpeó en el pecho y le clavó la lengua a través de la blusa.
   Así murió Toñito. Yo lo vi, tendido, con los ojos abiertos.
   La soga, con el flequillo despeinado, enroscada junto a él, lo velaba.

Para ver Voki, presioná acá

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Franz Kafka
El buitre

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.
Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.
-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.
-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.
-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?
-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?
– No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.
-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.
El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Antologia

A uno de los dos le quedó grande aquel abrazo. Benjamín Griss

Y fue tan bonito y tan breve, que ni siquiera pudo ser real. Sara Escudero



Esa mañana el sicario y su víctima se habían encomendado al mismo santo. Solamente uno fue escuchado. Mirco Ferri


Antologia Microcuentos

Cuando Caperucita soltó sus miedos, se dio cuenta que el lobo era parte de ella.
Norma Sanchez 

Se refugió en un libro sin saber que dentro estaba la tormenta de la que iba huyendo.
Ariadna Magdaleno


—Dame una razón por la que no podemos ser novios.
—Eres esquizofrénico y soy un producto de tu imaginación.
—Otra.
Santiago J.Hernández

https://twitter.com/microcuentos?lang=es



Voki _ 
http://www.voki.com/site/pickup?scid=13497821&chsm=87f0d892b2d8a60ea49de3dd647fd5e6#.WC-EqF0-76I.google_plusone_share

Antología de microcuentos

-Frena porque vamos a morir. Aceleró para estallarle un beso.
Benjamín Griss.

Cuando por fin encontré la salida, ya me había enamorado del laberinto.
Benjamín Griss.

Mis vecinos no me hablan; si hubiese sabido cuán solitario y eterno ésto sería, hubiese pedido la cremación.
Claudio Martínez.

Antología de microcuentos.



Ella se fue esperando que él la detuviera. Él no la detuvo esperando que ella regresara.

Ignacio Grimaldo

Publicado en ww.twitter.com/microcuentos




— La última vez que llovió así estábamos juntos.
 — Fue trágico.
 — Tampoco llovió tanto. 
— Hablaba de nosotros. 
Carlos A. Sevilla

Publicado en ww.twitter.com/microcuentos








El último deseo 



Tuvo una vida plena. Tuvo cuatro hijos y una esposa que le dieron todo el amor posible.
Siempre vivió como quiso vivir, y cuando no pudo hacerlo nunca se resigno y lucho para encontrar su felicidad. Pero estaba a punto de morir y todos se sorprendieron por el espejo que pidió como ultimo deseo.
Entonces fue cuando luego de entregárselo le preguntaron para que lo quería, y les dijo:
- Es que le quiero sonreír a la muerte.

Emanuel Sebastian Horacio

Publicado en http://www.escritores.cl/microcuentos/micro.htm






La vida de los otros


Hoy he decidido hacer la vida de los otros, por eso me he levantado muy pronto, me he arreglado para estar presentable y he salido a la calle a primera hora. He corrido para coger el bus, he empujado en el metro, y he subido las escaleras mecánicas atropelladamente, he cogido el periódico gratuito del día y he esperado semáforos. Luego me he ido a la universidad y me he sentado en clase de Macroeconomía, hacía muchos años que no entraba en un aula y no ha cambiado nada, todo sigue igual. Luego me he ido a comer a un parque empresarial, lleno de oficinistas etiquetados y me he sentido un trabajador más, aquí la vida es fácil si no lo piensas. He vuelto a los transportes, traslados, atascos, gente abstraída y solitaria, gente corriendo. Me he metido en un gym y he trotado por la cinta, pesas, bici, y soltado la adrenalina del día. Después me he ido al aeropuerto a esperar aviones, llegadas, salidas y he dormido en unos bancos porque perdí mi vuelo. Por la mañana fui al hospital, más salas de esperas y gente con cara de miedo, sufrimiento y dolor. Allí pasé las ocho horas reglamentarias, bebí, fumé, fui padre y vi gritar y morir gente. Más tarde me acerqué al cementerio a acompañar a una persona en su entierro. Fue todo muy fácil, rápido y práctico, lloré unos minutos, echaron tierra y me fui a tomar algo con los familiares, no estuvo mal, lo olvidé pronto. Por la noche salí por el centro, buen ambiente, cachondeo, borrachos, pirados, delincuentes, y depredadores, una buena fauna. Pasee por las calles y pensé en mí con ellos, en lo fácil que es ser otro, en que la vida es igual para todos y en lo que hay que hacer cuando uno se siente terriblemente solo.


Publicado por Sergio en www.microrrelato.es




El dolor de la muerte


Yo sólo pido una cosa: que le apaguen el sonido al mundo. Sólo hay ruido. Dejad escuchar. Hay momentos en los que sobran palabras y hacen falta hechos. Dejad de mirarme llorar como si estuviera loca, no es mi culpa que llore sin yo querer. No es mi culpa que mi mente tenga estos pensamientos. Por favor, escuchadme, os lo ruego. Necesito hablar. Necesito alguien que me abrace muy fuerte, hasta que duela. Y es curioso, porque estoy así por alguien que me abrazaba hasta que me dolía. Pero se fue y ya no queda nada de él en este mundo. Y ya no está. Y miras sus cosas. Y duele, en lo más profundo de ti, duele. Como si te clavaran un puñal y lo sacaran. Y, después, lo volvieran a hurgar en la herida. Es un día confuso. Una muerte nunca es agradable. Ya no me duele la espalda por la fuerza de tus brazos, ahora me duele el corazón. Y me duele más, mucho más. Porque tus brazos ya no tienen fuerza. Porque yo no te tengo a ti. Y quién, ¡quién!, quién diría que el dolor de tus abrazos superaría a el de mi corazón… Quién lo diría.

Publicado por AuroMore en www.microrrelato.es

Antologìa de microrrelatos e infinitas historias.

Oscuridad post-parto
Despuès de darlo a luz, a su madre no le quedò nada radiante a que aferrarse. En lo que a èl respecta, el acto de nacer le llevó sus buenos treinta años. El acto de vivir se le agotò en el acto.

La verdadera crueldad
La verdadera crueldad de las espinas no reside en tenerlas sino en irlas perdiendo, dejàndolas prendidas en la azorada piel de quien tenga la osadìa de acercàrsenos. 

Agua como luz
Al final de la laguna seca donde ya casi ni la vista alcanza, aparece un puntito luminoso que se va dilatando. Se va dilatando el puntito luminoso y usted entiende que a lo lejos, por las grietas de la tierra reseca, està surgiendo un destello plateado como agua para lavarlo/a. Agua mercurial rellenando las grietas para usted, para sus abluciones, agua para despegarle las costras de barro que se le han ido pegando con los años.

Las grandes lluvias no sirven para eso. Con las grandes lluvias la laguna sòlo se convierte en un gigantesco lodazal- màs barro para el propio barro- y usted descubre que nunca lloverà lo necesario para aplacar la inaplacable sed de las grietas. La tierra chupa hasta la ùltima gota de lluvia, la corrompe, y usted sabe que de arriba nunca caerà nada que limpie.
Entonces, si usted ya ha atravesado alguna vez la laguna seca hasta llegar al agua, si usted ya sabe de la risa cristalina del agua, podrà volver a hacerlo una vez màs y acercarse al puntito luminoso. En cambio si usted no tuvo antes el coraje necesario para atravesar la laguna seca, no podrà hacerlo ahora: la valentía es un hàbito. 

Por Luisa Valenzuela, publicado en el Libro que no muerde (1980). 
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
Explosiòn
Caía a toda velocidad sin más resistencia que la del roce con el aire, quien la intentaba frenar, más que nada, para que no estrellara su belleza contra el frío pavimento.
Obcecada, adoptó su forma más aerodinámica. Mientras que el aire, firme en su empeño, provocó un viento lateral, un remolino y hasta una corriente ascendente.
Todos sus intentos fracasaron y aquella pequeña gota de agua, al llegar al suelo, explotó en mil nubes diferentes, tan cargadas y negras, que cubrieron el cielo durante los tres días que el sol necesitó para disiparlas.
El dinosaurio Chino
Por supuesto que no le sirvió de consuelo, pero no por ello le dejó de prestar atención al pensamiento que lo terminó de espabilar: “Por mal que me trate la vida, nunca será capaz de superar la crueldad de estas últimas cuarenta y ocho horas”.
Cuando abrió los ojos, el dinosaurio de polivinilo todavía seguía allí, con su mirada agresiva de iris estriados, dispuesto a despedazarle, todavía más, la moral y herirlo de realidad.
Estiró el brazo y lo estrujó lentamente contra su pecho, sintiendo cómo el juguete favorito de su único hijo, el último testimonio de doce años marcados por la felicidad que conservaba, lo devoraba con su recuerdo.

Publicados por Javier Manrique en www.microrrelato.es

Para ver el voki con comentario crìtico ingrese aquì

Antología Microcuentos

-Sólo te pido una cosa. Susurró ella cuando descubrió que él se había propuesto quitarle la ropa.
-¿Qué?
-Que parezca amor.
G. Alonso.


Le dije que todo estaría bien. Era la primera y la última vez que le mentía.
Ismael de Jesús Roa.

Para hacer al robot más humano, le hemos incluído una rutina que lo hace empeñarse en relaciones que no tienen sentido.
Carlos A. Sevilla.


Esa mañana el sicario y su víctima se habían encomendado al mismo santo.
Solamente uno fue escuchado.
Marco Ferri


El psiquiatra se despidió de su paciente, abrió la ventana y saltó.
Carlos Aymí.


                                                     E-MAIL
http://www.AnayCarlosSeConocieronPorInternet.EstánAtrapadosEnEl@mor.hothothotmail.Fin//
Cuca Canals


http://www.voki.com/site/create?VkId=13420568&chsm=88bae3cd2dff15cca2785b5f61b4463e&share=sharing

Antología

Música
Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido, porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y sólo ráfagas, el silencio se rompía con las notas del piano de papá.
Y otra vez el silencio.
Un día, la puerta del estudio quedo mal cerrada, y la mas pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel, y anotaba algo.
La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:
-¡La música de papá, no te la creas...! ¡Se la inventa!.

                                                                           Ana María Matute

La última cena
El conde me ha invitado a su castillo. Naturalmente yo llevaré la bebida.

                                                                         Ángel García Galiano


voki
https://www.voki.com/site/myVoki


Tercer ojo

Cuando lo abrió, todo tuvo sentido.

                                                  Sir Helder Amos

(Sin título)
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percato de ello.

                                                               Gabriel Jimenez Eman


voki
https://www.voki.com/site/myVoki