Ella se fue esperando que él la detuviera. Él no la detuvo esperando que ella regresara.
Ignacio Grimaldo
Publicado en ww.twitter.com/microcuentos
— La última vez que llovió así estábamos juntos.
— Fue trágico.
— Tampoco llovió tanto.
— Hablaba de nosotros.
Carlos A. Sevilla
Publicado en ww.twitter.com/microcuentos
El último deseo
Emanuel Sebastian Horacio
Publicado en http://www.escritores.cl/microcuentos/micro.htm
La vida de los otros
Publicado por Sergio en www.microrrelato.es
El dolor de la muerte
Publicado por AuroMore en www.microrrelato.es
Publicado en ww.twitter.com/microcuentos
El último deseo
Tuvo una vida plena. Tuvo cuatro hijos y una esposa que le dieron todo el amor posible.
Siempre vivió como quiso vivir, y cuando no pudo hacerlo nunca se resigno y lucho para encontrar su felicidad. Pero estaba a punto de morir y todos se sorprendieron por el espejo que pidió como ultimo deseo.
Entonces fue cuando luego de entregárselo le preguntaron para que lo quería, y les dijo:
- Es que le quiero sonreír a la muerte.
Publicado en http://www.escritores.cl/microcuentos/micro.htm
La vida de los otros
Hoy he decidido hacer la vida de los otros, por eso me he levantado muy pronto, me he arreglado para estar presentable y he salido a la calle a primera hora. He corrido para coger el bus, he empujado en el metro, y he subido las escaleras mecánicas atropelladamente, he cogido el periódico gratuito del día y he esperado semáforos. Luego me he ido a la universidad y me he sentado en clase de Macroeconomía, hacía muchos años que no entraba en un aula y no ha cambiado nada, todo sigue igual. Luego me he ido a comer a un parque empresarial, lleno de oficinistas etiquetados y me he sentido un trabajador más, aquí la vida es fácil si no lo piensas. He vuelto a los transportes, traslados, atascos, gente abstraída y solitaria, gente corriendo. Me he metido en un gym y he trotado por la cinta, pesas, bici, y soltado la adrenalina del día. Después me he ido al aeropuerto a esperar aviones, llegadas, salidas y he dormido en unos bancos porque perdí mi vuelo. Por la mañana fui al hospital, más salas de esperas y gente con cara de miedo, sufrimiento y dolor. Allí pasé las ocho horas reglamentarias, bebí, fumé, fui padre y vi gritar y morir gente. Más tarde me acerqué al cementerio a acompañar a una persona en su entierro. Fue todo muy fácil, rápido y práctico, lloré unos minutos, echaron tierra y me fui a tomar algo con los familiares, no estuvo mal, lo olvidé pronto. Por la noche salí por el centro, buen ambiente, cachondeo, borrachos, pirados, delincuentes, y depredadores, una buena fauna. Pasee por las calles y pensé en mí con ellos, en lo fácil que es ser otro, en que la vida es igual para todos y en lo que hay que hacer cuando uno se siente terriblemente solo.
Publicado por Sergio en www.microrrelato.es
El dolor de la muerte
Yo sólo pido una cosa: que le apaguen el sonido al mundo. Sólo hay ruido. Dejad escuchar. Hay momentos en los que sobran palabras y hacen falta hechos. Dejad de mirarme llorar como si estuviera loca, no es mi culpa que llore sin yo querer. No es mi culpa que mi mente tenga estos pensamientos. Por favor, escuchadme, os lo ruego. Necesito hablar. Necesito alguien que me abrace muy fuerte, hasta que duela. Y es curioso, porque estoy así por alguien que me abrazaba hasta que me dolía. Pero se fue y ya no queda nada de él en este mundo. Y ya no está. Y miras sus cosas. Y duele, en lo más profundo de ti, duele. Como si te clavaran un puñal y lo sacaran. Y, después, lo volvieran a hurgar en la herida. Es un día confuso. Una muerte nunca es agradable. Ya no me duele la espalda por la fuerza de tus brazos, ahora me duele el corazón. Y me duele más, mucho más. Porque tus brazos ya no tienen fuerza. Porque yo no te tengo a ti. Y quién, ¡quién!, quién diría que el dolor de tus abrazos superaría a el de mi corazón… Quién lo diría.
Publicado por AuroMore en www.microrrelato.es
¿Y el Voki con las justificaciones?
ResponderEliminarHay un par que me parecen muy buenos.